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ENGAÑO EN MI FINCA DE CERDOS


Hace unos pocos años, heredé de una tía, una pequeña finca donde se crían cerdos, y a su cuidado tenía un encargado de toda la vida.

La finca estaba a unos 200 km de mi casa, llevándolo todo el encargado, que contrataba al personal que necesitase, e incluso llevaba las cuentas

Notaba la finca muy descuidada, y siempre recibía una u otra excusa del encargado porque siempre la veía igual, pero como no quería tener problemas, dejé pasar las cosas, mientras me fuese dejando algo de dinero.

Normalmente, iba algún que otro fin de semana, avisándolo previamente, y eso fue así, hasta que un día laborable, por cuestiones de mi trabajo habitual, estaba cerca de la finca, y decidí ir a comer al bar de la pequeña aldea que había cerca de la finca para luego, darme una vuelta por ella. Y nada más entrar en la calle principal, me quedé helado. Montado encima de un andamio, allí estaba mi encargado, trabajando en una obra. Me bajé indignado porque estuviese allí en vez de mi finca, comprendiendo al momento el porqué estaba siempre tan descuidada. Y sin inmutarse, me dijo que eso es lo que había, que se tenía que buscar la vida y que la finca estaba perfectísimamente atendida. Le dije que estaba despedido, que no volviese más a la finca, y que mi gestoría ya se pondría en contacto con él para liquidar las cuentas, a lo que me respondió con una socarrona sonrisa diciéndome que ya lo llamaría de nuevo.

Despido nulo por falta de pruebas.

Una enorme indemnización o readmisión.

Y lo readmito, pagándole encima, el salario por el tiempo que duró el pleito… más las costas.

…Y la finca, no igual, sino peor que antes...

…Y su mirada socarrona…

Estaba desesperado, no sabía qué hacer, hasta que un día contándoles a unos amigos lo que me pasaba, me dijeron que acudiese a la agencia de detectives Investigaciones de Ley, que con seguridad me conseguirían pruebas para echar al caradura sin que me costase un duro.

… El mejor consejo que he recibido en mi vida. Al poco tenía un detallado informe con sus grabaciones correspondientes, donde se veía trabajar en una obra cuando debía estar trabajando en la finca, y encima, según me aseguraron, ese informe serviría como prueba iuris tantum en cualquier Juzgado para demostrar el despido procedente, ofreciéndome incluso el nombre de un abogado especialista en el tema, colaborador de su agencia, para llevarme el asunto, que le acepté encantado.

CERDO (22K)

ME CONOCÍAN EN LA COMISARÍA POR CULPA DE MI EXMUJER


Sí, cada dos por tres tenía de ella una denuncia.

No quiero pensar ni hablar por lo que pasé, pero lo último ya fue el colmo.

Como de costumbre, mis niños no estaban a la hora que debieran estar en la puerta de mi antigua casa, un precioso chalet que me habían regalado mis padres, y que ahora ella disfrutaba con mis niños, y que pocas veces, con una excusa u otra, me solía dejar ver, a pesar del convenio de divorcio.

Tras dos horas de espera, con mucho miedo, me atreví a llamar a casa… y como me temía, salió echa una furia. Ese fin de semana tampoco podría ver a los niños, que se los había llevado una hermana suya. Tímidamente le dije que ya llevaba sin verlos dos meses y… no me dejó que siguiese. Empezó a chillarme y me tiró la plancha que llevaba en las manos a la cara, haciéndome una brecha de la que conservo una buena cicatriz. Al ver la sangre, se metió en la casa dando un portazo, y yo me fui a un ambulatorio, porque la herida era muy aparatosa.

Allí me preguntaron qué me había pasado, y simplemente dije que se me había caído encima una herramienta que traté de coger de lo alto de una estantería… pero cuando llegué a casa, de nuevo, me estaba esperando una pareja de policía, que me llevaron de inmediato a la Comisaría.

Y allí tuve que responder por una denuncia que hacía un rato había presentado mi ex, por haberle pegado…

Estaba bastante confuso, porque me habían dado algo fuerte para el dolor, al tenerme que dar varios puntos, y estaba lleno de sangre de la herida, pero cuando me dejaron solo en una habitación, como otras veces, me caí al suelo, y me puse a llorar desconsoladamente. Al poco vinieron un par de policías, entre los que se encontraba uno que ya me conocía de anteriores denuncias, y al que siempre le aseguraba, al igual que en todas las denuncias, que JAMÁS le había tocado un pelo a mi exmujer.

Trataron de calmarme, e hicieron los trámites oportunos donde yo conté mi versión, evidentemente contraria a la de mi ex, quien mantenía que le había agarrado del cuello -en el que aseguraba que aún tenía señales- y que me había tenido que dar con una plancha en la cabeza, temiéndose que la matase, pero en esta ocasión, en vez de corrección, pero con un asco profundo en la mirada de los policías, noté algo especial, y el que conocía, tras la declaración, me dijo que debería contratar a un detective privado para que corroborase mi versión.

Y esa fue mi salvación. Me puse en contacto con Investigaciones DeLey, y me prepararon a conciencia.

Me indicaron que fuese de nuevo a casa de mi ex, y le preguntase por qué me había puesto tantas denuncias falsas, por qué me había tirado la plancha, y por qué no me dejaba ver a mis hijos.

De nuevo me puso verde. Chillaba como una loca y me dijo varias veces que no iba a terminar conmigo hasta que me pudriese en la cárcel. Me dijo de todo, de todo… mientras todo era grabado por los detectives.

Al día siguiente, tenía un impresionante dossier en mis manos, con la transcripción de todos los gritos, y un pen con todas las grabaciones. Me ofrecieron hacer las gestiones jurídicas para paralizar todas las denuncias, y me volví loco de alegría cuando me aseguraron que muy posiblemente podría recuperar la custodia de mis hijos, y el chalet que me regalaron mis padres y que ahora ella disfrutaba.

Y en ello estamos. Por primera vez, desde hace años, la vida me sonríe, y ya sé que de nuevo, con mis niños, volveré a ser feliz.

BASADO EN UN CASO REAL

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Me siento solo...


Muy solo.

Mi padre fue de los que tuvieron que marcharse de España en busca de fortuna, y allí, en Argentina, nací con mis dos hermanos.

Ellos volvieron, pero yo había hecho dinero, y me quedé. Me quedé y seguí haciendo dinero, y sin darme cuenta, perdí mi vida haciendo dinero.

Durante años, mantuve correspondencia con mis dos hermanos, cartas que aún conservo, leo, y releo, al igual que miro y remiro las fotos de mis sobrinos, de sus familias, de la única familia que me queda en la Tierra. Porque estoy solo, muy solo. Tengo todo lo material que la vida me puede dar, pero me falta lo más importante en esta vida. Me falta que alguien me bese con cariño. Me falta que un nietecillo de uno de mis hermanos, me cuente sus problemas, y yo se los solucione. Quiero comprarle un coche a otra de mis nietecitas por terminar su carrera. Un piso cuando se case. Quiero que me dejen a un biznieto, y poderlo cuidar y mimar mientras sus padres se van de paseo. No quiero, sino necesito, necesito dar, dar, dar, a los míos. Necesito dar, dar y dar, para conseguir ese cariño que ahora, al final de mi vida, veo que he despreciado, cuando es lo único, lo único, lo único importante que existe en esta vida.

Estoy solo, muy solo. Y no quiero estarlo.

Por eso acudí a Investigaciones DeLey, porque estoy seguro que ellos encontrarán a mis parientes en España.Por eso acudí a Investigaciones DeLey, porque estoy seguro que ellos encontrarán a mis parientes en España.

Sé que ellos van a cumplir con su trabajo, y pronto me encontraré con unos desconocidos, y sé que ahí va a comenzar el trabajo más importante que he tenido en toda mi vida: Que esos desconocidos vuelvan a ser mis parientes, los míos, ser yo uno de ellos y que ellos sean parte de mí. Sé que puedo conseguirlo, Sé que puedo dar todo el cariño que he ido malgastando en mi malgastada vida, y sé que puedo recibir, algo, un poco, algo del cariño que tan estúpidamente desprecié, y que me niego a dejar de sentir antes que mis días se acaben.

Confío en vosotros, Investigaciones DeLey.

Sé que haréis vuestro trabajo, y yo haré el mío.

BASADO EN UN HECHO REAL DE LOCALIZACIÓN DE PERSONAS

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Lucha Contra la Corrupción


¿ACABAMOS CON LA CORRUPCIÓN? …O la corrupción acaba con el sistema…

Nuestra firma, acaba de hacer un informe sobre la corrupción institucional en Andalucía, donde figuran datos tan espeluznantes como que cada resolución de una queja aceptada por el Defensor del Pueblo Andaluz, salió en el año 2014, por 25.440,43 Euros. Que en ese mismo Organismo, en el año 2015, por cada funcionario de carrera, había, aproximadamente, veintisiete contratados a dedo, o se donaron 41.485 E. a diversas O.N.G., ya que, al parecer, los Altos Cargos de dicho Organismo, estiman que en vez de hacer donativos con su dinero privado a las O.N.G. que a ellos le parezca, lo correcto es que ellos lo hagan por los contribuyentes Andaluces a la fuerza, y evidentemente, a las O.N.G, que ellos digan.

En dicho informe aparecen igualmente otros datos demoledores sobre distintos Organismos y el mal funcionamiento y despilfarro generalizado de nuestras Instituciones -y no sólo Andaluzas-, pero no nos limitamos a criticar con datos sacados de los Presupuestos Generales del Estado o de nuestra Comunidad Autónoma, sino que nuestros técnicos y especialistas en Derecho y Administraciones Públicas, han ideado un novedoso sistema, que podría acabar en muy breve plazo con toda la corrupción existente, que no es otro que remodelar totalmente el aludido Organismo del Defensor del Pueblo Andaluz, cortando de raíz con la totalidad de los gastos superfluos, y dejar exclusivamente a los funcionarios de carrera trabajando telemáticamente desde sus casas, y al igual que las Mutuas y Aseguradoras contratan detectives privados, abogados y profesionales independientes para evitar fraudes, consiguiendo con ello ingentes beneficios, se cree un cuerpo de oficio donde se dé cabida a todos los profesionales que así lo deseen para que estudien e investiguen todas las quejas -que serán incentivadas e incluso retribuidas, de ser efectivas- y una vez debidamente investigadas, se realicen, igualmente de oficio, la totalidad de las gestiones encaminadas a acabar con la corrupción, mal funcionamiento o despilfarro, sea privado, sea público, y sea el que fuera, y que sea el culpable quien page los honorarios a esos profesionales y a quien realizó la queja, más la oportuna sanción al efecto, lo que provocará, que el Defensor del Pueblo Andaluz, y los otros muchos Defensores del Pueblo que existen en España, en vez de ser una onerosa carga al erario Público, proporcione interesantes cantidades a éste, y sobre todo, acabará con la corrupción, al ser consciente toda la ciudadanía que cualquier falta, incompetencia, despilfarro o fraude, será debidamente denunciado por quien menos lo piense, será rápidamente investigado por profesionales totalmente independientes, y que profesionales igualmente independientes no pararán hasta que obtengan una rápida solución y sanción, en su caso, de esa conducta, denunciando incluso, a los responsables de las Instituciones que deben de resolver esas cuestiones si no actúan con la diligencia debida.

Nuestra firma entiende que de no pulirse y adoptarse la idea que se desprende de nuestro informe u otra similar, la corrupción puede acabar con nuestro sistema democrático, al ser evidente que es la causa del peligrosísimo auge de los partidos antisistema, como consecuencia del hartazgo generalizado del Pueblo ante tanta corrupción e incompetencia para atajarla.

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Mi marido me engaña


Estaba desesperada. Cuatro, cuatro niños, el mayor de 5 años, y mi marido sin apenas traer dinero a casa... cuando venía, porque siempre estaba viajando por trabajo, y quejándose que apenas si vendía nada.

Para pagar la comunidad, me ofrecí a limpiar las escaleras, y me levantaba todos los días a las 5 de la mañana, antes de que los niños se levantasen, y cada media hora, yendo a casa rápidamente para ver cómo estaban. Quise buscar alguna casa para trabajar y poder ayudar... pero ¿quién admite a una mujer con un bebé de 6 meses y dos niños pequeños?... porque no tenía dinero alguno para dejarlos en una guardería, y sólo podía dejar al mayor en el cole.

Desesperada, estaba desesperada. ¿Me quitarían la casa?... Y mi marido, cada vez más tiempo fuera, días y días, a veces hasta una semana sin aparecer por casa, y menos comisiones de ventas cada vez...

Fue una de mis vecinas, amiga de toda la vida, me salvó. Me veía todas las mañanas, a las 7,30, cuando salía a trabajar, yo trataba de ocultarle mi cara, con mis ojos casi siempre llorosos por mi estado, pero un día, me cogió y me miró a ellos fijamente, y me preguntó qué me pasaba. Estallé en lágrimas y se lo conté todo. Me llevó su casa, y nos tomamos un café. Me pidió que le hablase de mi marido, dónde trabajaba, que hacía... charlamos un buen rato, y con ella me descargué y sentí tranquila como hacía mucho, mucho tiempo no me sentía así. Me pidió permiso para que unos conocidos investigasen a mi marido, si era cierto eso de sus viajes de ventas, si era cierto que ganaba tan poco, si pasaba algo raro... yo no quería... pero su mirada, y el cariño que no sentía desde hacía tanto, tanto tiempo, me convenció.

Poco después de una semana, vino a mi casa. Yo como siempre, con mis cuatro chiquillos, y cosiendo algunas ropas de conocidos, que me dejaban algún dinero... Simplemente me abrazó y me dijo que no me preocupase por nada, pero que eso se iba a acabar YA. Había pedido permiso en su trabajo, y mañana iríamos a una notaría a hacer un poder para que me divorciase de mi marido... Yo la miré aterrorizada, y volvió a abrazarme, diciendo que no me preocupase por nada. Empecé a decir ¡mis niños, que va a ser de mis niños!, y ella siguió tranquilizándome... Qué no me preocupase por nada, que mi marido ganaba casi 3.000 E al mes, y que en unos pocos días tendría una pensión digna para mantenerme y criar a mis hijos con holgura, y que lo dejase todo en sus manos... Varias horas estuvo conmigo, y poco a poco con delicadeza extrema, me fue diciendo la verdad... Mi marido tenía una doble vida, con otro pisito... donde vivía con un muchacho de muy mala fama... Tenía un dossier completo de unos detectives con todo tipo de pruebas, que le habían recomendado a un abogado especialista en divorcios, que con seguridad en muy poco tiempo se lo arreglarían todo, y me conseguirían una pensión acorde con el sueldo de mi marido, y acabaría con ese mal vivir, y empezar de nuevo con una nueva, novísima vida.

BASADA EN UN CASO REAL

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Estafado por mi amigo del alma


No recuerdo no haber estado nunca sin él. Vivíamos en la misma calle del pueblo, jugábamos en la plaza, fuimos juntos al colegio, luego al instituto... incluso nos echamos novia casi al mismo tiempo y en el mismo sitio, en la discoteca del Polígono, con las que hoy son nuestras mujeres.

Siempre conté con él, y él siempre contó conmigo. Incluso me ayudó a amortajar a mi padre.

Y cómo era lo lógico, montamos juntos un pequeño negocio, que poco a poco y con muchísimo trabajo empezó a dar sus frutos. A él siempre se le dieron mejor que a mí los números y esas cosas, y yo soy un manitas que le meto mano a todo, y con tres tíos te monto lo que quieras en un plis plas, así que no tuvimos problema alguno en repartirnos el trabajo, él en la oficina, y yo en la calle.

Todo iba de maravillas... hasta que vino ese anónimo. “TEN CUIDADO CON TU AMIGO”. Me quedé de piedra...

¿Por qué alguien iba a mandarme algo así?

¿Por qué?

Mi primer impulso fue ir a enseñárselo... pero me paré en seco... ¿Y si me engañaba con mi mujer?... Imposible... Imposible...Imposible. Me guardé el papel. No sabía qué hacer, y sentía un profundo odio hacia quien me había mandado esa nota, y sin dudarlo, si hubiese podido, lo hubiese matado de haberlo pillado... pero... ¿Y si me engañaba con mi mujer?... no, no, imposible... Y de repente, se me encendió una luz... En los últimos 15 años, a mi querido amigo le habían tocado dos veces los cupones, y otra vez la primitiva... Y era él quien llevaba todos los números de la empresa, donde no paraba de trabajar, pero con muy escasos beneficios... ¿Sería...?... ¡No, no, no podía ser!... No podía ser... Pero... Dos veces un buen pellizco en los cupones, y hace unos pocos meses, algo más de 300.000 E en la primitiva... Y el negocio, siempre con trabajo a tope, cada vez dejando menos dinero...

En casa, no paraba de darle vueltas al anónimo, y decidí preguntarle de sopetón a mi mujer que si estaba liada con mi amigo cuando me revolvía en la cama... Y me arreó tal bofetón que me partió el labio, poniéndome verde con grandes chillidos, con gran alivio por mi parte, parando en seco, cuando me levanté, cogí el anónimo de mi pantalón, y se lo enseñé. De inmediato me dijo: Los cupones y la primitiva, y nos quedamos un buen rato mirándonos fijamente. Al poco, sin dejar de mirarnos fijamente, me dijo que nos íbamos a su despacho a ver los papeles, y que iba a avisar al niño para que no se preocupase por dejarlo sólo a esas horas. Y al poco allí estábamos... Para nada. Montones de facturas, libros de contabilidad, contratos y papeles, que nada me decían ni a mí, ni a mi mujer... y el ordenador, ni tan siquiera sabía cómo abrirlo...

Cabizbajos, tras un par de horas buscando no sabíamos qué, volvimos a casa. Y a ella se le ocurrió. La frutera no paraba de decir lo bien que le iba a su hija como abogado... y a ella fuimos al día siguiente, sin decirle nada a mi amigo. Y fue ella quien nos dio la solución. No era cosa de abogados, sino de detectives especializados en cuestiones financieras. Tras hacer unas llamadas, nos pasó un teléfono... Una entrevista, y al poco teníamos un detallado informe, con montones de fotocopias de contratos y facturas, con bastantes copias de mi firma muy aumentadas y punteadas, y un claro resumen: Con los documentos existentes en la oficina, y que ellos habían estudiado, en los últimos 5 años que pudieron analizar, mi socio y amigo, había falsificado 23 veces mi firma, se había apropiado de cerca de 400.000 E, y me había dejado una deuda con Hacienda de otros 200.000 E. Me dijeron que ese informe servía como prueba para reclamarle ese importe a mi amigo, y aunque mi mujer quería sacarle los ojos, yo me negué y tan sólo les pedí a los detectives que me hiciesen una copia, copia que al día siguiente le dejé a mi amigo del alma sobre su mesa, con una simple nota que tan sólo decía: “Espero que en una semana, mi deuda con Hacienda esté saldada. Nunca habría esperado esto de ti. Hasta nunca.”

Gracias a ese informe, no tuve duda alguna, pude rehacer mi vida, y al poco el negocio volvía a dar cuantiosos beneficios.

HISTORIA BASADA EN UN CASO REAL

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Cómo recuperé a mis dos hijos


Cuando dejé mi casa, allí dejé mi vida. Mis niños, mis queridos niños, mi vida.

Tenía una nueva casa, pero no tenía hogar. Ya no tenía continuas peleas, ya no tenía miedo de asustar a mis pobres niños con las continuas broncas que por una cosa u otra nuestras incompatibles personalidades con mi ex de continuo suscitaban. Tenía paz. Una paz igual que la que se siente en un cementerio.

No soportaba llegar a mi nueva casa, que no a mi hogar, y no encontrarme con los chillidos de mis niños corriendo hacia mí. No soportaba el silencio. No lo soportaba. Sus juegos. Tirarnos en la alfombra los tres y revolcándonos mientras les hacía cosquillas. Como mi niño se subía en mis hombros y con mis orejas me conducía como si fuese un coche. No soportaba que mi niña no me enseñase su cartilla con sus nuevas letras... No soportaba no poderme tumbar un buen rato en su cuarto, un día en la cama de uno, otro en la de mi niña... Si, casi todas las noches mi ex riñéndonos por no dejarlos dormir, y los tres haciéndonos los dormidos...

Todo eso lo perdí.

Un fin de semana de cada dos, y la mitad de las fiestas y verano, eso tan sólo tenía, y no siempre, que de continuo, el niño estaba malo, que si la niña tenía una fiesta que no podía faltar, que si ese fin de semana se iba a la playa con los niños... Y mis niños, mis queridísimos niños, cada vez más desconocidos... cada vez, más descuidados... más desconfiados... más... no sé... no sé.

Me propuse no hablar nunca de su madre, de su vida actual, sino que me centraría siempre en disfrutarlos y que ellos disfrutasen de mi compañía sin hablar nunca del pasado, sino del presente, pero notaba que algo raro había. Hablaban mucho de su abuela, pero poco de su madre, y era su abuela, la que siempre aparecía cuando a los niños recogía. Al poco, no tuve más remedio que preguntar, y me quedé estupefacto. Su abuela se había ido a vivir con ellos, y su madre, casi nunca estaba en casa.

Sabía que mi ex-suegra tenía problemas con el alcohol, y que a mi ex, le pasaba una pensión por la que no tenía obligación de trabajar. Veía que los niños hablaban con miedo, y mes que pasaba, más desconfiaban de mí, si bien, les horrorizaba volver a su casa...

No sabía qué hacer, hasta que me recomendaron que fuese a unos investigadores privados... y fui.

Al poco me llamaron, me dieron un informe, y me dejaron solo en un despacho para que lo leyese con tranquilidad. Nunca en mi vida me había pasado, pero tras leer esas páginas y ver las fotos que les acompañaban, no pude evitar ponerme a llorar frenéticamente. Al escuchar mis sollozos, vino el detective, que simplemente me abrazó, y me dijo que no me preocupase, que en muy poco tiempo, recuperaría a mis hijos.

Y los recuperé. Un abogado asociado, con su informe, en muy poco tiempo, logró cambiar la custodia, y ahora cada vez que vuelvo a mi hogar, mis dos niños, si no tengo cuidado, me hacen caerme cuando se aferran a mis piernas abrazándome, y no me caigo, sino que de continuo nos tiramos en una nueva alfombra muy grande y mullida, donde allí los tres, en nuestro hogar, que no en mi casa, en nuestro hogar, allí vivimos en total felicidad.

BASADO EN UN CASO REAL

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Esto puede pasarle a tu hija


Al principio, estábamos encantados.

De repente, dejó de ir a las discotecas, y en vez de estar sin dormir noches y noches enteras, a las diez estaba en casa. Y aunque poco nos decía, nos parecía una maravilla cómo se estaba transformando a ojos vista.

Se encerraba en su cuarto, y cuando salía, dejó de maquillarse, de usar esas falditas y esa ropa que tanto disgustaban a su padre, y de la noche a la mañana cada vez más modosa, más decentita, más formal. Pura gloria bendita. No nos hablaba apenas, pero poca falta hacía, porque al fin parecía que las locuras de la adolescencia le pasaban, y entraba en la sensatez.

No le dimos importancia alguna, que dejase de gustarle el jamón, o que de vez en cuando increpase a su padre poniéndolo de borracho, cuando en casa tomaba una cerveza algúna que otra tarde... por el contrario, estábamos en un sueño viendo como nuestra niña bonita, que habíamos perdido, se había convertido en una seria mujercita, cada vez más modosita.

Pero... de piedra nos quedamos, cuando un día, la vimos en la calle con un pañuelo en la cabeza igual que usan las musulmanas. Atónitos nos miramos, fuimos hacia ella, y ella salió corriendo. Pero a las diez estaba en casa. No nos dio tiempo para decirle nada, porque en su cuarto se metió. Nada. Nada, nada pudimos sacarle.

Registramos a fondo su cuarto cuando no estaba, cosa que nos tenía prohibida y con sorpresa descubrimos que sus antiguas ropas habían desaparecido, su ordenador, imposible de entrar, y al fondo de un cajón, encontramos un Corán en español, otro en árabe, y un diccionario árabe-español.

Pusimos los libros sobre la mesa del salón, y esperamos que llegase.

Entró, abrió enormemente sus ojos, cogió los libros, y se encerró en su cuarto, sin que nada pudiésemos hacer para impedírselo. Y ni una sola palabra le sacamos. Ni una.

¿Qué hacer?... Conocíamos a algunas de sus amigas, y a ellas acudimos... y todas nos respondieron que hacía meses que nada sabían de ella...

En su colegio nos lo confirmaron: Se había convertido en musulmana, y su conducta había cambiado radicalmente, sin que con nadie de la clase se juntase.

¿Qué hacemos?... ¿Qué hacemos?... nos preguntamos ¿Qué había pasado?... ¿Por qué no nos hablaba nuestra niña?...

Consultamos con algunos amigos, y ellos nos dieron la solución: Contratar a un detective para que averiguase con que realmente nos encontrábamos... Y acertamos.

Al poco teníamos un detallado informe donde se nos decía que nuestra niña, nuestra querida niña, había conocido a un muchacho musulmán, y que ese muchacho la había convertido al Islam... pero no a una rama cualquiera, sino al Islam Salafista, al más radical.

No podíamos creerlo, pero ahí estaban las fotos de nuestra niñita, con su pañuelo y una túnica entrando a una pequeña nave que servía a modo de Mezquita, y donde, al parecer, pasaba gran parte de su tiempo cuando salía.

Nos quedamos horrorizados con la selección de los chats y conversaciones de nuestra niñita con sus nuevas amistades donde trataban de convencerla para que se fuese a Siria...

Lo detectamos a tiempo, y a tiempo tomamos las medidas oportunas. El mismo detective nos recomendó una asociación que se dedica a recuperar a personas captadas por sectas, y pudimos recuperar a nuestra niña...

No te quedes con los brazos cruzados. Si detectas algo raro en tus hijos, acude a un profesional para que averigue lo que les pasa.

RELATO BASADO EN UN CASO REAL.

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